Un nuevo ritual.
La oficina ahora cuenta con un nuevo ritual: cambiar el día del calendario perpetuo.
Si hace falta transfiero la carga a Emily, quien seguramente ya carga con un par de bolsas, y libero mis manos.
No sé cuánto tiempo llevo queriendo un flip clock, o un flip calendar. Por fin he encontrado uno. No sé nada sobre el objeto en sí (fabricante, origen, año…) pero me da igual, solo quiero pulsar su botón superior todos los días para ver como las pestañas se mueven y el nuevo número aparece. Un nuevo comienzo cada día.
Me gusta la tipografía de los números también, y de vez en cuando pulsar 31 veces para llegar al mismo número, solo para ver como se mueve.